Diecinueve.

Diecinueve.
Es de valientes decir "Te quiero" y esperar a que su respuesta pueda ser tal vez un "yo no".

19.

He visto crecer amapolas, he visto el amanecer desde tu ventana, he visto como dos perros se besaban, te he visto untar mantequilla en mis tostadas mañana tras mañana, he visto como ese que va por allí corriendo ha llegado y ha besado a esa señora de ahí enfrente, te he visto a primera hora de la mañana, despeinado, con los ojos entre abiertos por el inmenso sueño por culpa de que la noche anterior fue gobernada por el amor, he visto lo que somos juntos, y créeme nadie nunca será tan completos como lo somos nosotros.

jueves, 12 de julio de 2012

Echo de menos esos besos.


Tan sinceros y verdaderos; en la boca, la mejilla, en la frente o en la nariz; de pies, boca arriba, boca abajo, de lado, sentados; babosos, secos, húmedos, cálidos. Al vernos, al despedirnos, cuando nos entran ganas, cada tres minutos; los que son adrede, sin querer, cuando estamos desprevenidos, robados; de los que duran, de los que en un instante se van. Esos que se dan mientras el otro sonríe y sin querer le besas en los dientes, los de vaca, los de gnomo. Con los ojos cerrados, abiertos, o mientras me pongo vizca. Echo de menos esos besos que terminan con un te quiero.

lunes, 2 de julio de 2012

Hola viejo blog,

hace tiempo que te tengo olvidado, parece ser que este corazón que antes se derretía fácilmente se está convirtiendo en una dura roca. Pero no lo subestiméis, el también grita, se acelera, y salta de alegría cuando alguien especial lo descontrola, por que siempre hay en tu vida ese alguien que hace que esta roca vuelva a derretirse fácilmente. Entonces le ves, hay está él con su misma sonrisa de siempre y sus ojos grandes mirándome fijamente, abiertos como platos y entonces por su cabeza pueden estar pasando miles de cosas, seguro que cuando me ve piensa: -Que chony viene hoy esta; tal vez sea por eso que se ríe, pero siempre cabe una posibilidad de que piense: -Mírala, está ahí, con su sonrisa, después de tanto tiempo, la he echado tanto de menos...; y por eso sonríe, por que le hago feliz. Y sin dudarlo voy y le beso, no es un beso de película, no nos hacen falta los besos de película, tenemos nuestra propia historia, por que nosotros caminamos a empujones después de besarnos, hacía atrás, saltando, dividiendo su parte de la carretera sin yo poder pasar de ella, jugando, siempre jugando. Hay es cuando llegamos al parque, al mismo parque de la primera vez que quedamos, me gusta ese parque. Me siento en la hierba, y él me lleva junto a él, junto a su pecho, y nos abrazamos y hacemos el tonto, nos besamos, y por mi cabeza pensamientos como este no dejan de rondar: - Me gusta la forma de encajar sus labios con los míos, la forma con la que me besa, lo hace tan especial que no quiero que pare. Entonces es cuando la ropa ya nos empieza a sobrar, cuando querríamos ir más halla, cuando hemos pasado de los besos en la boca a los besos por el cuello, a sus caricias por mi espalda, a perdernos uno en el cuerpo del otro, a sentirnos unos completamente, ha dejarse llevar, eso es lo que quiero, dejarme llevar.Es hora de volver a casa, de esa despedida tan pesada, aún sabiendo que mañana le verás no quieres despedirte de él, pasar la noche sin él se hace completamente difícil, no lo entiendo, hace dos meses ni si quiera pensaba en él, y mirarme ahora, él hace que mi estado de ánimo dependa del suyo, de quererlo más que a nadie, de necesitarlo a cada instante. Ahora me despido con un beso, y esperando que la noche pase rápido para volver a verle, y tenerle de nuevo a mi lado, solo pensando en lo feliz que me hace, y en lo feliz que quiero hacerle yo algún día.











Odio cada rincón que hay en ti.

Odio tu cuerpo,tu pelo, tu silueta.Odio tu voz, tus sentidos,tus sensibilidades. Odio tus razones y palabras.Odio como el sol,carente de sensibilidad,moldea tu torso,en el anochecer.Odio sentir tu piel,buscando fundirse con la mía,ansiando hacerse una;Odio tus besos,tus labios devorando mi alma,tus manos agarrándome del pelo,aferrándome a ellos.Odio como me agarras por la cintura,queriéndome anclar a ti.Odio como me miras,con ternura,con dulzura.Odio mi mente,por no querer apartarte de mis recuerdos,de mis palabras.Odio mi corazón,porque ya no me pertenece,porque ya no lo tengo,ni lo tuve.

A veces, no es fácil saber que has perdido.

Me miras y observas mi cara empapada de lágrimas, la gente te cuenta que me duele escuchar tu nombre vez tras vez, no espero una pregunta por tu parte, un"¿Qué tal estás? o "¿Cómo te encuentras después de todo este tiempo?, sería perder el tiempo, lo sé. Pero yo recuerdo aquella tarde cuando en vez de tener la cara empapada de lágrimas mientras mi corazón gritaba tu nombre, nos empapaba a los dos, abrazados, la lluvia mientras nuestra imaginación soñaba con un"siempre". Ha pasado mucho tiempo, meses, y ninguno de los dos hemos decidido volver, yo tampoco, por eso no puedo reprocharte el amor que has dejado en el olvido. Dejar de coger esas llamadas que antes eran a escondidas, evitar las miradas que nos distanciaban del mundo, olvidar las caricias rumbo al cielo... olvidarlo todo, incluso aquellos sueños que quedaban por cumplir antes de que esto acabase. Decidí olvidar todo, muy mala elección, y lo peor es saber que no hay vuelta atrás, que no me volverás a dar los "buenos días" ni "las buenas noches" para poder pensar y soñar con tu sonrisa, nuestras sonrisas. El orgullo pudo con los dos y dejamos que aquellas cenizas se volaran con el viento, sin intentar mantener todo lo que había entre nosotros, ahora solo queda que el destino haga su parte.

Y borrar lo que un día me hizo daño.

Sí, eso es lo que quiero, borrar lo que un día me impidió avanzar, lo que me impidió seguir adelante con una sonrisa y me dejó en el suelo con lágrimas en los ojos recorriendo mis mejillas, por esas personas a las que no les importa desaparecer sin más, sin dar explicaciones de ningún tipo, de deshacerse de los recuerdos sin tener un por qué. Esas personas a las que cuidaste día sí, y sía también por mantenerlas a tu lado hasta el final, que dibujaste una sonrisa con lágrimas que le caían por un mal momento, que aguantaste sus malas contestaciones intentando entender a que se debían, esas personas a las que jamás le echaste nada en cara, ni el haberte caído, te tiraba y tú con lágrimas en los ojos te levantabas, para dibujar una sonrisa al que intentó que no sonrieras. Esa persona que te hizo estar triste, y al verte mal no te preguntó el por qué, simplemente lo dejó pasar, que si necesitabas ayuda no te la daba, pero en cambio, a lo más mínimo, iba a pedirte ayuda a ti. Yo ahora me pregunto, ¿por qué? porque tengo que estar aguantando a alguien que sé que no me quiere, que no lucha por un futuro a mi lado, que me deja sola en cada batalla, y ve que tu corazón y tu cabeza están en una guerra constante, pero le da igual. Y si necesitas decir algo antes de que me vaya para siempre, dilo, dilo ahora, porque luego va a dar igual que lo grites, no podré escucharte por que allá donde vaya, no existirá tu voz, no existirás tú, sé que seré capaz, yo ahora lo que quiero, es aprovechar cada segundo de mi vida, quitándome de delante y de los lados, lo que me impide avanzar.